Las figuras icónicas del motor deben ser sagradas, no se pueden profanar con modas pasajeras, digamos tal vez, convertir Ford Mustang en un SUV. Si se tiene que retocar, redefinir sus líneas para que sean más modernas, es la lógica de adaptación a las líneas de los tiempos, pero no a la gilipollez de los todo terreno de me embarro en un charco.
En el mundo a escala del Tuning, Jordi Fulle, realizó una redefinición de como le sentaría mejor al caballo relinchante con su cresta al viento. La base es un Ford Mustang cabrio de Sólido en 1:18, de llamativo color amarillo, quien porta un kit que consta de taloneras más defensas muy tuners, con sus entradas idóneas. También incluye en la zaga escape doble separado y alerón en su cota alta.En el habitáculo a la vista queda las incrustaciones en aluminio en volante, salpicadero, más otros componentes como pedales y pomo, sublime.
Le faltaba ese punto final, ese "punch" definitivo, siendo la aportación de unas llantas cromadas estilo Cobra, replicando poseer 182, más el rebaje extremo de la suspensión, logrando un "look" descomunal, para que el caballo luzca su cresta al aire por el asfalto, no lamentando reventar el carter, por creer que un caballo de carreras es uno que anda por patatales.